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  Organo de la dirección del PRT, fundado el 6 de marzo de 1968.

Por la Revolución Democrático Popular Antimperialista hacia el Socialismo

 

 

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El Combatiente N° 674
 Rechazo abierto a la institucionalidad burguesa, Una Grave Herida Para el Poder Monopólico

El comportamiento del pueblo frente a las recientes elecciones en Chaco, Cordoba y Formosa, ha prendido una luz de alerta para el imperialismo. Este salto en el enfrentamiento profundiza la crisis de dominación  que se acrecienta desde cada lucha autoconvocada y abre una prespectiva de cara a los próximos acontecimientos, para avanzar en el objetivo de la revolución.

 

La agudización de la lucha de clases en la Argentina es un proceso que viene consolidándose sostenidamente, apoyado, fundamentalmente, en la creciente movilización del pueblo. En este acontecer, el movimiento de masas ha mostrado sobrados signos de ruptura y cuestionamiento, en los hechos, a la dominación burguesa. Todos están en la mira: políticos, sindicalistas, empresarios, economistas, jueces, iglesia, fuerzas represivas, medios de comunicación y todo lo que huela a sistema.

Por ello, no es novedad que para las elecciones del 14 de octubre se viva un clima, ya no de apatía, sino de abierto rechazo en grandes sectores populares. Tan fuerte es esta tendencia que los candidatos no llaman a votar por ellos, sino que llaman a la gente a que vaya a votar.

También los medios del sistema, a escasos días de los comicios, se han ocupado de descargar una artillería de argumentos para convencer de la importancia del voto, de “la democracia” y de las instituciones.

La histeria del sistema ante el abstencionismo, el voto en blanco o el anulado es elocuente y marca hasta qué punto ha llegado el descreimiento y el rechazo popular ante lo que se considera ya una herramienta inútil para efectuar cualquier cambio que beneficie a las mayorías.Ir arriba

 

FRACASO ADELANTADO

En el actual marco del enfrentamiento entre las clases reviste una enorme importancia que se haya impuesto toda forma de rechazo a la patraña electoral de la burguesía.

Por eso afirmamos que, cualquiera sea el resultado que el sistema termine manipulando para ocultar lo inocultable, estas elecciones ya son un estrepitoso fracaso pues muestran hasta qué punto ha llegado el desprestigio de la institucionalidad burguesa, al mismo tiempo que marca el saldo que han dejado 18 años de democracia burguesa, luego que nuestro pueblo fuera traicionado en las expectativas creadas.

Que el pueblo piense y actúe (también en el marco electoral) convencido que ninguno de los candidatos, venga de donde venga, será capaz de resolver problemas de largo arrastre, no responde a causas coyunturales sino que es reflejo de la aguda crisis estructural que vive el capitalismo en la Argentina, impedido de generar soluciones o, al menos expectativas, en el plano económico, social y político.

También es la continuidad de lo demostrado en el último proceso de luchas en el que las masas han dado sobradas pruebas de no estar dispuestas a esperar  y han tomado el camino de la autoconvocatoria y la democracia directa como herramientas de organización que garantizan la genuina participación del pueblo. Además, esas luchas van logrando enfrentar las iniciativas del poder y pararles la mano en muchos casos.

Por ello, todas las formas de rechazo que se expresen el 14 de octubre servirán para seguir golpeando al sistema en la médula, profundizando la crisis política que ya atraviesa y acrecentando la ilegitimidad de una democracia que sólo sirve a los intereses de la oligarquía financiera en el poder.Ir arriba

 

BUSCAN LEGITIMIDAD 

Mención aparte merecen las fuerzas denominadas “populares y de izquierda” que presentan candidaturas. Su recalcitrante reformismo (que sólo los lleva a luchar por un puñado de votos) los convierte en las fuerzas de "oposición" que sirven para legitimar una democracia ilegítima para las masas.

Pero, peor aún, la patética escena de muchos de ellos llamando a no votar en blanco o a no impugnar el voto demuestra que, al no ser alternativa para el pueblo, ni siquiera son útiles en el papel que la burguesía les asigna y que ellos aceptan con orgullo y disciplina dignas de mejores fines.

También aquí se reafirma la acumulación de experiencias de nuestro pueblo, al no dejarse engañar por los mercachifles que dicen buscar cambios de fondo desde el putrefacto parlamentarismo burgués.

En definitiva, todo lo que suceda en cuanto a resultados el 14 de octubre, será una anécdota en pocos días, ya que ninguno de los candidatos se alejará de los dictados de los monopolios ni apostarán al verdadero poder del pueblo.

Lo verdaderamente importante es que el pueblo ya ha expresado su repugnancia por el proceso electoral y ello, en sí mismo, constituye una grave herida para el poder monopólico.

Pero como sabemos, en el medio de esta crisis, están dispuestos a no reducir sus ganancias y pretenderán seguir perjudicando al pueblo con sus políticas.

Cabe entonces continuar profundizando la movilización y el enfrentamiento de masas con la práctica autoconvocada que éstas han impuesto, para seguir ejercitando la verdadera democracia, la democracia directa, y otro poder, el poder del pueblo.

En este proceso, debe consolidarse un proyecto revolucionario que comience a ser el faro que guíe a las masas en sus luchas cotidianas y vaya marcando un nuevo rumbo para nuestra patria.Ir arriba

 
  Enfrentar, Organizar y Volver a Enfrentar

La toma del poder es una cuestión compleja, pero la irrupción de las masas en la acción autoconvocada resuelve una buena parte de esa problema. Al fundirse el movimiento de masas con la lucha revolucionaria, se encuentran caminos de táctica y de precisión de estrategia, que no se descubrirán si se trata la teoría revolucionaria como una abstracción. Plantar la salida de la revolución en la lucha de las masas es la tarea indelegable de los revolucionarios.

 

A partir de la lucha de nuestro pueblo y de la experiencia que va adquiriendo en el enfrentamiento, la cuestión del poder se va transformando en una fuerza material, objetiva, tangible.

Ni la revolución, ni todo el proceso que la precede, puede inventarse, ni puede estar sujeta al capricho de los individuos.

La revolución, para que sea verdadera, avanza en el camino que las masas van determinando.

En nuestro país es mucho lo que se viene haciendo y lo que se viene experimentando. Hoy llegamos a un punto en donde no podemos quedarnos con las respuestas que ya dimos al qué hacer, ya que hoy serían una justificación y no una respuesta concreta a la altura de la movilización de las masas.

Si bien la lucha por la toma del poder es una cuestión compleja -ya que en ella actúan factores objetivos y subjetivos en forma constante- la irrupción de las masas en la acción autoconvocada, de ir por lo suyo, resuelve una buena parte de esa complejidad.

Sin embargo, las vanguardias, apoyadas en las masas y particularmente en el proletariado, debemos hacer las tareas que por sí mismas ellas no realizan. Nos referimos particularmente a la idea de la preparación insurreccional y al carácter que la misma irá adoptando en cada etapa de la revolución.

Que se desarrolle la lucha autoconvocada y que ella, en fusión con los revolucionarios vaya adquiriendo el objetivo de la lucha por un nuevo poder, implica una labor específica. Allí, se desarrollan las organizaciones políticas de masas, la construcción del poder local y el desarrollo del poder dual.

Pero no podemos obviar que también en el seno mismo de la lucha autoconvocada, aparecen los oportunistas de derecha y de izquierda que siempre aspirana llevar agua a su molino.Ir arriba

 

LA TAREA DE LOS REVOLUCIONARIOS

Al fundirse el movimiento de masas con la lucha revolucionaria, se encuentran los caminos de táctica y de precisión de estrategia, que dificilmente se descubrirían si se tratara la teoría revolucionaria con un sentido abstracto.

Es muy importante que las masas vayan fogueándose en la lucha autoconvocada, y nosotros dentro de ella, pero en la hora actual, se trata de abrir un terreno que por décadas fue cubierto de lodo.

Plantar la salida de la revolución en la lucha de las masas es la responsabilidad indelegable de los revolucionarios, y son prioritarias las tareas políticas y de organización de masas.

Muchas veces, frente a la presión de tanta injusticia -que incluye la desesperación por la pérdida del trabajo y la falta de pan a la hora de comer- encontramos voces, que con una honesta conducta política dudan en dar el golpe que expresa la indignación y la bronca, frente al temor de conducir a una lucha en inferioridad de condiciones.

Sin embargo, en ésta hora, no nos cabe a los revolucionarios jugar de bomberos.

Nuestro papel es el de golpear y saber para qué golpeamos. Es en el enfrentamiento y en la lucha, donde las relaciones de fuerza se modifican cuando el pueblo hace ejercicio de su propio poder y donde se van  comprendiendo las tareas que se deben realizar para avanzar en la revolución.

Es una hora en donde hay que probar las fuerzas de lo débil a lo fuerte, sumar experiencia y organización, parar los planes del enemigo y hacerlo dudar, embarrarle la cancha, frenarlo y así, cargar de más confianza a todo el movimiento de masas.Ir arriba

 

LA REVOLUCION ES OBRA DE LAS MASAS

Enfrentar, organizar y volver a enfrentar, requiere de los revolucionarios una clara comprensión de la revolución y que la misma no puede realizarse sin las masas.

La lucha autoconvocada legítima, es de masas, y la misma ya se está desarrollando en todo el país.

No sería justo entonces, plantear que no se sabe cómo, o justificarnos con que no se encuentra la salida. La subestimación es la carta de defunción de cualquier política que se precie de revolucionaria.

La revolución está en marcha , porque así lo han decidido en el primer término las luchas. Las mismas requieren que los objetivos estratégicos -la lucha por el poder- se vaya sintetizando en tácticas concretas en cada frente estratégico, en donde el enemigo está concentrado en su poder de servicios y finanzas.

Es mucho lo que se viene avanzando en el enfrentamiento de fondo, en la lucha de clases, pero aún resta lo más difícil: la organización política en todos los niveles de las masas, sobre el camino del poder dual primero y el poder local después.

En donde estén las masas, en donde estén los revolucionarios, la idea del poder local debe hacerse fuerte y generalizada, partiendo de la base de que las masas ya saben lo que no quieren.

La búsqueda y la expresión autoconvocada es el piso necesario para avanzar en la conciencia de la revolución y en ello deberemos tener una confianza ilimitada.

En cada sector neurálgico en donde se concentra el poder, la lucha autoconvocada debe desplegarse con toda la fuerza sin ningún tipo de ataduras o esquemas.

Partiendo del principio de que la revolución es obra de las masas, es preciso lograr que éstas se apoderen íntegramente de la táctica y que la hagan suya.

Nuestras tareas deben concentrarse en elevar todos los niveles de la lucha del enfrentamiento, para fortalecer el objetivo estratégico: la preparación e incorporación de las masas en la lucha por el poder.Ir arriba

 

 

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