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La
oligarquía financiera intenta por medio de la
"guerra infinita",
superar la recesión en que ha entrado el
sistema capitalista.
Con
un enemigo invisible, pretenden desviar el eje de la
confrontación real: burguesía-
proletariado/ imperialismo-pueblo.
Ante
esta nueva guerra
y los acuciantes problemas que genera la voracidad imperialista,
hoy mas que nunca es la hora de los pueblos.
La
actual crisis del capitalismo a nivel mundial se
constata en lo político, en lo económico y
fundamentalmente, en la imposibilidad de resolver
los acuciantes problemas sociales que el mismo
sistema genera.
Encontramos
potencias imperialistas como Japón, que no pueden
salir de una recesión que lleva casi diez años.
También Europa, o el
propio
EE.UU.
han entrado en la misma variante, sin
avizorar una salida en el corto plazo.
Ni
qué hablar de los demás países del mundo que,
como en el caso del nuestro, el retroceso económico
se transformó ya en una depresión que cae
con todo su peso sobre las espaldas de nuestros
pueblos.
Desde
las fauces del imperialismo, hoy se intenta con
una nueva guerra
salvar al capitalismo de recesiones que,
como las del ´30, mataron a millones de hombres y
mujeres en todo el planeta.
GUERRA
IMPERIALISTA MUNDIAL
Con
el crack financiero de 1929,
EE.UU. arrastró una situación de extrema gravedad: la caída de la
Bolsa, la desocupación, la hambruna de los
pueblos; incapaces de reactivar la economía,
desataron las
fuerzas más reaccionarias de la época,
instigando las
salidas
guerreristas.
La
declaración de guerra de Alemania con la ocupación
de Polonia en el 39, significó entre otras cosas,
poner en marcha el gran aparato bélico. A la vez
que impulsaban la industria armamentista, trataban
de ganar posiciones imperialistas en territorios a
anexar, dominar o poner a su disposición.
En
el mundo entero, incluso en los países en guerra,
el capitalismo fue avanzando en la faz
imperialista, acelerando la concentración económica
y la creación de grandes monopolios, dejando en
el camino a lo caduco del sistema.
Mientras
Japón se alineaba con las fuerzas imperialistas
que estaban en lucha con EE.UU. , la declaración de guerra facilitó uno de los crímenes
más atroces que vivió la Humanidad, como fueron
las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.
La
Segunda Guerra Mundial fue un enfrentamietno
interimperialista en pos de la hegemonía de la
dominación, en una época en donde la URSS aparecía
con una fuerza antes desconocida, capaz de
derrotar al nazismo en su propia casa.
La
derrota del nazismo
pulverizó a una facción belicista del
capital financiero.
La post guerra, con la llamada "Guerra
Fría" echó a andar una nueva fuerza
productiva sostenida sobre los cadáveres de
millones de personas. A la vez, permitió
reconstruir Europa con el Plan Marshall y oponer a
la URSS un frente
común imperialista.
LA
OLIGARQUIA FINANCIERA ES TERRORISTA
Hasta
la Segunda Guerra, aún dominaba el mundo la política
del colonialismo, la ocupación de territorios por
parte de las metrópolis,
y la dominación sobre los países
anexionados de una u otra forma.
Pero
el desarrollo del
capitalismo devenido en imperialismo,
significó la superación
de esa faz de la dominación, avanzando
hacia la mayor concentración económica y
centralización del capital.
Así,
el viejo imperialismo antes descripto, se fue
transformando en los años posteriores, - sobre
todo luego de la caída de la URSS- en un
imperialismo
expresado en países imperialistas,
fundamentalmente los del
G7 (Grupo de las 7 Potencias), en el
capital financiero y
la gran oligarquía financiera,
que no tiene patria, pasó cada vez mas a
dominar y hegemonizar el mundo.
Esta
oligarquía financiera es esencialmente
guerrerista y
sus pujas las resuelve en forma violenta.
Es esta una época en donde la lucha
interimperialista tampoco tiene un territorio
definido, sino que se desarrolla en el control
monopólico sobre los Estados y en
particular en los imperialistas. Desde allí,
desatan sus guerras de intereses, capaces de
generar las mayores atrocidades.
La
oligarquía dirime sus conflictos económicos y
políticos en todos los terrenos, tanto realizando
golpes de mercado como creando movidas
financieras, para tapar la crisis estructural en
que se encuentra.
El
capitalismo imperialista es capaz de cualquier
cosa. No le tiembla
el pulso a la hora de inventar nuevos enemigos y,
por todos los
medios -
fundamentalmente con esta nueva guerra
mundial - intenta superar la recesión en que ha
entrado el sistema en su conjunto.
Esta
es una nueva guerra interimperialista. Nuestro
principio básico es la paz, y no debemos permitir
que metan al pueblo en asuntos imperiales.
EL
ENEMIGO DEL PUEBLO ES EL IMPERIALISMO
El
poder nos quiere llevar al pantano de las pujas
imperialistas por la mayor dominación del mundo,
metiéndonos enemigos inventados, pretenden
desviar el eje de la
confrontación real: burguesía-proletariado/
imperialismo-pueblo.
El
enemigo número uno no ha cambiado, sino por el
contrario, se ha aclarado para inmensas sectores
de nuestro pueblo que lo intuye, lo que
posibilitará avanzar con mayor confianza en la
lucha antimperialista.
No
sólo nos oponemos a todo tipo de participación
militar en nuestro territorio, como en todas las
naciones independientes. Además, al
imperialismo hay que combatirlo en donde se
lo encuentre.
La
lucha antimperialista la debemos dar en el terreno
concreto de los intereses materiales del
capitalismo. Los debemos doblegar en sus empresas,
ponerles palos en la rueda al andamiaje
financiero, productivo y de comercialización.
El
proletariado, que conoce el terror que practica el
imperialismo en la explotación del día a día,
debe ponerse a la cabeza del enfrentamiento.
La
lucha antimperialista no tendrá
descanso y nuestro pueblo no debe darle
tregua hasta alcanzar la liberación de
nuestra patria.
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