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  Organo de la dirección del PRT, fundado el 6 de marzo de 1968.

Por la Revolución Democrático Popular Antimperialista hacia el Socialismo

 

 

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El Combatiente N° 672
 El Poder del Pueblo es Autoconvocado

En medio de la peor crisis que recordemos, cada vez aparece más claro que, o se está con las experiencias de doble poder como la de Mosconi y las innumerables luchas anónimas que libran las masas -lejos de las cámaras de TV y los aparatos partidarios o sindicales- o se está con la disputa por las listas de candidatos que sólo buscan conformarse con alguna migaja que el poder deje caer de su mesa.

La política revolucionaria debe dar una batalla intransigente a las concepciones reformistas para disputar y conseguir la dirección política del proceso de la lucha de clases en nuestra patria.

 

En el medio de la peor crisis política, económica y social que se tenga memoria, la burguesía intenta no perder la iniciativa y lanza convocatorias y debates en torno a la idea de 'la unión nacional'. Voceros del gobierno, industriales, banqueros, sindicalistas, iglesia y demás representaciones de la burguesía, tiran a la cancha un tema que, por repetido, nos pone frente a una película muchas veces vista y conocida.

En toda nuestra historia como Nación la burguesía, en los momentos que las papas queman, siempre ha tratado de poner bajo un mismo techo a todas sus facciones en pos de poder continuar con su dominación y lograr un frente interno más homogéneo y compacto. Lo mismo ocurre en la actual coyuntura donde, además, el bloque dominante intenta, por todos los medios, poner en caja al movimiento de masas.Ir arriba

La burguesía no se encuentra sola en esta intentona por encerrar a las masas dentro de su corral, cuando éstas dan muestras permanentes de querer romper el corsét que quieren imponerle. Lamentablemente, cuenta con la inestimable colaboración de todo el reformismo y el oportunismo que siempre se muestran dispuesto a colaborar con el poder.

Más aún en épocas electorales que es cuando los fuegos de artificio del sistema

deslumbran a todo el arco político. Tanto en el campo burgués como en el campo del pueblo, se montan maniobras y disputas de aparatos para dirimir candidaturas o espacios de poder que terminan haciendo de necesaria comparsa a las iniciativas políticas de la burguesía.

Por un lado, ante la impresentable y segura derrota de la Alianza, el PJ se unifica detrás de un "discurso opositor", echando mano de los aparatos sindicales que desempolvan sus ropas de "combativos" y salen a movilizarse para conseguir un lugarcito en la mesa de decisiones del poder.

El arco "progresista", con la diputada Carrió a la cabeza, aparece presentándose como la "alternativa capitalista seria frente al capitalismo mafioso", cuando en realidad la esencia del capitalismo -y más aún en su fase imperialista- es la superexplotación, el saqueo y la miseria del pueblo mediante toda clase de trampas y maniobras salvajes. No hay otro capitalismo.

Por último, el Polo Social del cura Farinello con su discurso de la bondad, y la infaltable izquierda electoralista que, levantando postulados pretendidamente revolucionarios, procura llevar a las masas por el camino del sistema; como lo plantea la Izquierda Unida en algunas localidades de Buenos Aires: "Que el pueblo no se haga piquetero y vote en democracia".Ir arriba

Sin Maquillaje

Todas estas jugadas no terminan en las elecciones de octubre. Su proyección estratégica es convencer a las masas de que el camino de las reformas y el maquillaje al sistema permitirá traer soluciones a los acuciantes problemas del pueblo. Por ello, se hace necesario ir al fondo de la cuestión y preguntarse: ¿Tiene cabida, en la actual situación del capitalismo en nuestra patria, una salida reformista?.

Luego de casi tres décadas de afianzamiento y consolidación, el Capitalismo Monopolista de Estado hoy es amo y señor no sólo de los gobiernos de turno sino que se ha apropiado del Estado en todas sus áreas: la económica, la política, la ideológica y la institucional; al mismo tiempo, el alto grado de transnacionalización de la estructura productiva, comercial y financiera provoca que la capacidad de decisión soberana se haya perdido completamente y hoy nuestro país está sumergido en un nuevo tipo de colonialismo, muy lejos de ser por esta vía una nación independiente.

Con todo el poder de los resortes estatales en manos del imperialismo, es mentirle a las masas cuando se plantean caminos de reformas que no atacan directamente la dominación burguesa y no plantean la necesidad de una salida revolucionaria que dispute el poder del Estado para construir una nueva sociedad. Es mentirle a las masas decir que es posible volver hacia atrás y luchar contra la concentración de la economía y la centralización de la política que lograron los monopolios, sin cuestionar su dictadura disfrazada de democracia.Ir arriba

En la Vereda de Enfrente

Hoy las aguas deben dividirse claramente. O se está con las masas en la búsqueda de un nuevo rumbo para el país o se está con el sistema colaborando con el diversionismo y la mentira del circo electoral.

O se está con las experiencias de doble poder como la de Mosconi y las innumerables luchas anónimas que libran las masas -lejos de las cámaras de TV y los aparatos partidarios o sindicales- o se está con la disputa por las listas de candidatos que sólo buscan conformarse con alguna migaja que el poder deje caer de su mesa.

No es posible tener un pie en cado lado, sin terminar en el oportunismo más rancio y el reformismo más servil.

Es necesario tener claro en todo momento esta divisoria pues no dejarán de colarse en la lucha de masas estas concepciones y posturas que intentarán seguir generando expectativa en una "democracia representativa" que ya el conjunto del movimiento de masas no ve como propia.

Todo propósito en este sentido debe ser firmemente combatido desde la ideología, la política y la acción concreta llevada adelante en el seno del pueblo.

Se impone hoy redoblar la táctica de la autoconvocatoria de masas que ejercite la democracia directa como forma más clara y contundente de cuestionar y disputar, en los hechos, la dominación de la burguesía monopólica. Este es el camino que las masas han emprendido y que está latente en toda manifestación que las mismas realizan.

Debemos actuar con decisión y confianza pues el pueblo expresa sus ansias de protagonismo y está presente la intención de romper con todo lo viejo conocido para dar paso a las nuevas formas y contenidos de la lucha. Desde esta base, la política revolucionaria debe dar una batalla intransigente a las concepciones reformistas para disputar y conseguir la dirección política del proceso de la lucha de clases en nuestra patria.Ir arriba

 

 Al poder de la oligarquía financiera oponerle el Poder del Pueblo 
Existe una disputa en el seno de la oligarquía financiera entre los intereses de los diferentes grupos monopólicos, como parte de la batalla por la hegemonía. Estas pujas pasan por apoderarse del botín, y ninguno de estos sectores y sus expresiones políticas representan los intereses del pueblo.

 

En los últimos tiempos se viene dando una nueva ofensiva ideológica de la burguesía monopólica, de la mano de los que hacen hincapié en una supuesta división entre monopolios de los sectores productivos y monopolios de los sectores de servicios financieros.

Desde esta postura, la industria aparece como la parte "pujante y progresista" de la película, y los bancos como la parte "reaccionaria". Y en este arsenal de confusiones, los "progresistas" hacen sus discursos antimodelo, reivindicando la producción por sobre la usura.

Desde esta división ficticia entre industrias por un lado, y los bancos por otro, en el plano de la lucha política unos serían "los buenos" y los otros, "los malos". Y a partir de allí, aparecería una supuesta salida a la crisis actual. Los malos se irían y los buenos, los representantes políticos de la producción, "salvarían a la patria".

Pero estas disquisiciones no existen al momento de definir las políticas del poder. Bancos que compran empresas; empresas que se fusionan con financieras; consultoras que se asocian con bancos; financieras que se comen a empresas, etc. Todos juntos, en un mismo sentido: a todos los sectores de la burguesía los une el mismo afán de explotación y el mismo interés de clase.

Para comprobar esto no hace falta más que recordar su conducta.

Todos ellos cerraron filas con la reforma laboral, con las ART, con las privatizaciones y con la Convertibilidad, entre tantos otros ejemplos que han perjudicado al pueblo.

Vuelven a aparecer siglas que han perdido protagonismo o real peso político en las decisiones. Por ejemplo, la CGE, que de haber puesto un ministro de Economía como Gelbard en 1973, hoy es inexistente como entidad; o la UIA, cuyo presidente Mendiguren añora los tiempos en que Gilberto Montagna (capo de la Terrabussi, hoy Nabisco) entraba a los despachos oficiales como pancho por su casa...

No hay diferencia real ni de fondo entre los sectores predominantemente financieros y los que aparecen abocados a la producción. Ambos tienen el mismo proyecto y las supuestas diferencias y enfrentamientos son fruto de la disputa que están llevando a cabo por la hegemonía.

Citamos aquí a Mario Roberto Santucho: ..."Esencialmente, son dos proyectos sociales enfrentados, que respnden a las dos únicas clases capaces de elaborar una política propia en la sociedad capitalista: el proyecto burgués y el proletariado. El proyecto burgués consiste consiste en la salvación del decadente capitalismo argentino, llegando para ello a un nuevo trato con el imperialismo, a un acuerdo de dependencia negociada. Cada fracción burguesa, de acuerdo a sus intereses materiales concretos, imprime un matiz diferenciado a ese proyecto , pero todo el bloque burgués coincide en este momento en el objetivo esencial: salvación del capitalismo..."Ir arriba

EN UN MISMO LODO

El capitalismo en nuestro país es un capitalismo monopolista de estado (CME). Esto significa que los grupos monopólicos se han apoderado íntegramente del Estado Nacional, controlando y dominando los resortes institucionales, políticos, ideológicos y represivos, etc.

Este capitalismo monopolista ha consolidado una oligarquía financiera, que por varias décadas y a pesar de sus contradicciones internas, supo con los años ir vertebrando distintas salidas políticas.

Al hablar de oligarquía financiera, estamos hablando de la fusión entre el capital industrial y el capital bancario, por esto esta es una época del capitalismo en donde se hace imposible separar uno del otro.

La dirección de la burguesía está al mando de la oligarquía financiera que, por su mismo nivel de poder, impone sus condiciones al resto de los sectores burgueses.

En este sentido de pensamiento, la puja y la contradicción ya está planteada dentro de la oligarquía

financiera. Es la disputa entre intereses titánicos de los diferentes grupos monopólicos.

Así por ejemplo las empresas privatizadas, los bancos que financiaron estos procesos, las industrias que se favorecieron con esos mecanismos, representan políticamente un sector de la puja. Mientras que los sectores netamente usurarios y productivos como de comercialización que no fueron los principales favorecidos de la década del 90, hacen sus apuestas por otros andariveles.

Pero las pujas en la oligarquía financiera pasan por apoderarse del botín, y ninguno de estos sectores monopólicos y sus expresiones políticas representan los intereses del pueblo.Ir arriba

ESCONDEN EL PODER

En este marco es que aparecen ideas que tienden a esconder el fondo de la cuestión y ocultar la salida revolucionaria para la inmensa mayoría del pueblo.

En nuestro país, el nuevo tipo de colonialismo que vivimos en donde las decisiones políticas se toman fuera de nuestra Nación, se agudiza aún mas la preponderancia de esta oligarquía financiera, que subordina a toda la política local, a los dictámenes del verdadero poder.

No hay excepciones en el arco político que estén por fuera del dominio de la oligarquía financiera. Todos están comprometidos con una facción del poder monopólico, con raíces en la usura, la industria y el comercio monopólico.

Es por ello que nuestro Partido enfrenta todas las propuestas políticas que aparecen como salvadoras de la Nación, pero que no atacan las causas fundamentales de las eternas crisis del país.

Todos emiten quejas contra las consecuencias del modelo, pero nadie habla de cómo los grandes grupos monopólicos, "la industria progresista", explotan a nuestros obreros, cómo nos han sacado el jugo durante estos años; ni de cómo esas empresas son las eternas acompañantes de las dictaduras de turno y de cómo ahora siguen aplicando sus políticas de terror dentro de las fábricas.

Cuando planteamos que la única salida es la revolución estamos planteando que el poder del pueblo no tiene que ver con los intereses de carácter imperialista y no tiene un solo punto de contacto con las formas de dominación que nos someten, tanto el parlamentarismo como las formas represivas de dominación.Ir arriba

FORMAS DE UN NUEVO PODER

Así, las luchas legítimamente autoconvocadas, al no respetar las imposiciones del sistema, se constituyen en formas embrionarias del nuevo tipo de poder, ya que en su práctica ataca los intereses directos de la oligarquía financiera y se desata las manos de todo el control de la máquina del Estado para subordinar la voluntad popular.

Se trata entonces de poner sobre la mesa las verdaderas contradicciones irreconciliables entre el pueblo y la oligarquía financiera, en dónde la lucha autoconvocada es la forma política que representa los intereses populares y desnuda el engaño del parlamentarismo burgués, aliado incondicional de las diferentes pujas de poder.

Cuando hablamos de revolución es el poder del pueblo que se opone al poder de la oligarquía.

La importancia que va adquiriendo la autoconvocatoria popular en el país, es y será el freno a la impunidad del sistema actual, a la vez que permitirá ir preparando las fuerzas políticas hacia una salida revolucionaria, en dónde los gobiernos de carácter popular sólo estén sometidos a los intereses de las masas populares, creando formas directas de representación capaces de controlar en forma directa los destinos del Estado y Gobierno revolucionarios.Ir arriba

 

 

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