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La concepción del tipo de organización necesaria
para la concreción de los ideales de cambios
revolucionarios que comenzaban a germinar en
algunos de los jóvenes que componían el FRIP,
fue delineándose gradualmente en un proceso de
incesantes lecturas, debates y, fundamentalmente,
la experiencia realizada por Mario Roberto
Santucho en Cuba.
Su contacto con esa realidad revolucionaria y el
conocimiento de la visión de sus principales
dirigentes, definió la convicción de que el partido
leninista constituía la herramienta adecuada
para la concreta circunstancia en que si,
encontraba la lucha de clases en la Argentina.
Santucho regresó de Cuba con la decisión de
concretar la construcción d un verdadero partido
leninista. Visualizaba dos posibilidades
inmediatas: incorporarse al Partido Comunista para
tratar de generar cambios en sus políticas (que
calificaba de reformistas), o enfrentar la difícil
empresa de construir una nueva organización que
sirviera de embrión al partido revolucionario.
optó por luchar para convertir al FRIP,
recientemente constituido, en la piedra
fundamental del emprendimiento; contó para ello
con el apoyo de la mayoría de sus integrantes que
compartieron su decisión.
En esa época, tanto en
Argentina como en América Latina se daban
numerosos intentos de construir opciones
revolucionarias con visiones políticas diversas;
pero la que nacía en esa circunstancia se
distinguía de las demás por manifestar firme
adhesión a las concepciones leninistas de
partido, más allá de las confusiones que
marcaron sus primeras etapas.
La notable influencia que ejercía
la Revolución Cubana sobre el núcleo fundacional
incidió para tan clara definición, no obstante
el confusionismo que aportaban el trotskismo y
otras corrientes diversionistas. Las
inmediatas experiencias que se desarrollaron entre
los trabajadores azucareros y forestales del
Noroeste fueron fortaleciendo y enriqueciendo las
definiciones políticas con las que posteriormente
se enfrentó el debate con Palabra Obrera.
De esa manera, el FRIP avanzó ideológicamente
hasta erigirse en la espina dorsal de la "Tendencia
Leninista" que comenzó a influenciar
decisivamente en el PRT a partir del IV°
Congreso.
En las citas que se transcriben a
continuación puede apreciarse que en el IVº
Congreso están esbozados los principales rasgos
de un partido marxista leninista como organización
que se propone representar los intereses objetivos
históricos del proletariado; organizar a la
vanguardia de los sectores populares
(partido de cuadros); que utilizará un periódico
como órgano de propaganda y organización de los
revolucionarios; que funcionará con centralismo
democrático en un proceso de continua superación
a través de la práctica, la crítica y la autocrítica.
Pero todavía no se había alcanzado claridad
sobre las formas de organización, funcionamiento
interno y formación de cuadros.
Se reivindicaban "los métodos
bolcheviques de trabajo y organización"
aunque se manifestaba confusión cuando se señala
que el Partido "debe pegar el salto de círculo
de propaganda y activismo sindical a Partido
político-militar
revolucionario".
También se rescataba el
papel del "periódico para la vanguardia
" y se señalaba que "la tarea de
un partido revolucionario es desarrollar todos los
aspectos de la política revolucionaria",
refiriéndose a las diversas formas de lucha.
"El lugar fundamental de trabajo para el
Partido es el proletariado fabril y, en especial,
el de las fábricas y ramas industriales de mayor
concentración (metalúrgicos, carne, textiles,
azucareros, automotrices, etc.)"
"Nuestro objetivo central es penetrar en
profundidad en la clase obrera. Penetrar en
profundidad quiere decir formar equipos políticos
partidarios en las fábricas, hacer que esos
equipos sean reconocidos como real dirección política
y económica en su sector de trabajo".
"Todos nuestros militantes deben prestar
atención a los mínimos problemas fabriles y a
las múltiples consignas mínimas que estos
imponen, pero el arte de la propaganda
revolucionaria consiste en vincular estas
consignas mínimas con consignas políticas, en
hacer ver permanentemente a los obreros la
vinculación existente entre los problemas mínimos
y los particulares que tienen diariamente como
producto de la explotación capitalista con los
problemas políticos generales, la vinculación
existente entre la forma particular de explotación
en su lugar de trabajo con la forma general
de explotación de una clase sobre otra y la
necesidad de la lucha de clases en el sentido
leninista".
Luego
se agrega: "Queremos elevar a la clase
obrera a nuevas formas de lucha y organización.
Queremos que de la fusión de la ideología y la
práctica revolucionaria con las formas espontáneas
de lucha y organización de la clase obrera,
surjan nuevas formas de lucha y organización que
superen el pasado reformista de nuestra
clase y la eleven a la toma del poder político
por medio de la lucha política y armada".
Asimismo
se rescata la importancia del centralismo democrático
para la vida del Partido cuando establece: "combinar
la máxima democracia en la discusión con
la máxima disciplina a los organismos de dirección”.
Sobre la necesidad de la autocrítica
permanente apunta: "estamos convencidos de
que la lucha teórica es la única forma de
depurar al partido de las erróneas que
traban su desarrollo y de hacerle avanzar por la
senda revolucionaria".
Esta
avanzada concepción de partido marxista-leninista
se dio en el n co de las deficiencias teóricas
que tenía el Partido en su conjunto, los errores
en la caracterización de la realidad, etc., todos
elementos que ya ron anteriormente. Por
esto, el PRT que empezó a desarrollarse con estas
orientaciones en la "forma", no estaba
capacitado para llevarlas a la práctica más
allá de lo que su nivel de desarrollo teórico y
político le permitía. Estas observaciones,
sin embargo, no pueden hacer perder de vista la
“osadía” -como se dice más arriba- de
plantearse la construcción de un partido
marxista-leninista en el contexto de la década
del 60, cuando el Partido Comunista, en los
hechos, se había estructurado como partido de
masas, reclutando indiscriminadamente sin la visión
de la organización de cuadros, privilegiando en
la formación de su militancia la discusión de su
línea política por sobre la asimilación de los
fundamentos del marxismo-leninismo.
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