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EL COMBATIENTE
N° 659 -22/2/01-
Esta carta ha sido extractada del Granma
Internacional.
"Nuestros
hijos son los hijos de la esperanza"
El Bolsón, Patagonia Argentina, 6 de febrero
de 2001
Al Señor Presidente de la República Argentina Dr. Femando de la
Rúa
Tengo el agrado de dirigirme a Usted
en calidad de madre de una joven mapuche argentina, que está
actualmente cursando gratuitamente la carrera de Medicina en la Escuela Latinoamericana
de Ciencias Médicas de La Habana, Cuba, y como ciudadana de este país.
Soy de una condición muy humilde, por ese
motivo mi hija no tenía el "privilegio" de poder continuar con sus
estudios universitarios en este, mi país. Gracias a la oportunidad brindada
por el pueblo cubano, puede hoy concretar sus
sueños, capacitarse y graduarse de médica,
para así al regresar poder ayudar a nuestra comunidad.
Con mucha tristeza he tomado conocimiento de las diferencias políticas
que alejan día a día el destino de nuestros pueblos. Digo
en apariencias porque en realidad nosotros como ciudadanos argentinos,
no participamos de las decisiones, pero sí
sufrimos las consecuencias.
Señor
Presidente, los jóvenes argentinos que
cursan los estudios gratuitos en Cuba, pertenecen a familias muy humildes.
Sufrimos en nuestro país la falta de
trabajo, salud, educación, vivienda. Nos
están matando día a día la esperanza en
el futuro.
El pueblo
cubano les brindó a nuestros hijos una
oportunidad, con la sola convicción que al
regresar graduados volverán a sus
comunidades de origen a salvar millones de
sus hermanos que hoy mueren diariamente de
enfermedades que se podrían prevenir o
curar.
Mi hija tiene hoy
tiene la oportunidad que no tuvo en su
propio país, es decir en el nuestro, en la Argentina, gracias al pueblo cubano mi hija no va a tener que
sufrir lo que sufrí, viví y vivo yo cotidianamente, por no haber
tenido ni siquiera la oportunidad de aprender a leer y escribir.
Hoy soy una
desocupada más, una campesina sin tierra, pero no sin
conciencia y entiendo la diferencia que hay entre defender y violarlos derechos humanos.
Hoy en mi país yo siento que los derechos humanos no son respetados y además no me siento representada por el gobierno, sino más bien discriminada.
Yo al igual que muchos de mis hermanos mapuches, lucho diariamente por obtener un pedacito de tierra para poder trabajar y vivir con dignidad, pero mientras ustedes nos niegan a nosotros lo que nos corresponde por derecho, en cambio
les entregan nuestro país entero a los
gringos.
El pueblo cubano nos está mostrando un camino, el de la solidaridad entre los pueblos, el de la confianza en los jóvenes, apuestan a la vida digna y a la libertad que brinda el conocimiento.
Intereses políticos de
unos pocos no podrán quebrantar la
hermandad, la fuerza de la verdad y de lo que es justo para nuestros hijos, que son los hijos de la esperanza.
NO LO VAMOS A PERMITIR
Nota: Usted se preguntará cómo escribí esta
carta, pues simplemente porque otras manos amigas escribieron lo que yo decía y sentía, porque aunque Usted no lo crea, nosotros los más humildes, sabemos pensar y reflexionar muy a pesar de
Usted.
Fidelia Ayllapan
D.N.I. 10.140.193
Argentina, campesina de origen mapuche 
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